lunes, junio 27, 2005

Aquilino, Aquilino....


Hoy he leido la contraportada del Diario de Mallorca, y Juan José Millás comentaba la lamentable actuación de Aquilino Polaino en la comisión del senado. Os la reproduzco íntegra porque no tiene desperdicio, y porque estoy totalmente de acuerdo con Juan José:

''El PP envió al Senado a un experto en temas sexuales que resultó ser un excelente insultador. Se llama Aquilino Polaino y es catedrático de psicopatología (casi nada) en una universidad a la que yo no enviaría a un hijo mío. Aquilino Polaino empezó metiéndose con los padres de los homosexuales, a quienes tachó de alcohólicos y de maltratadores, para
emplearse después a fondo con los hijos. Insultó gravemente, en nombre del PP, que le aplaudió, a toda una comunidad sin que intervinieran las fuerzas del orden y luego hizo a la tele declaraciones que en un Estado de derecho como Dios manda le habrían llevado a la cárcel. Aquilino Polaino es al pensamiento lo que la kale borroca a la urbanidad. Tampoco es raro si reparamos en la crueldad de sus padres que añadieron al inevitable Polaino el cacofónico Aquilino. Quizá eso explica su ensañamiento con los otros. El niño maltratado maltratará. Menos mal que la manifestación del sábado 18 no era contra los homosexuales. Menos mal que el PP no tiene nada contra esta gente. En caso contrario, en vez de enviar a Aquilino Polaino al Congreso, habría envidado a un oficial de la SS que habría prescrito el uso crematorio para la sociedad gay. Por cierto que Aquilino aseguró que a los homosexuales se les puede "ayudar con una terapia reparativa". Todos nos quedamos con las ganas de saber qué era una terapia reparativa, pero nadie se atrevió a preguntar, pues la gente se había quedado con muy mal cuerpo tras su intervención. Al día de hoy, no sabemos que ese señor haya sido expedientado por la universidad a la que pertenece ni que haya sido separado de su cátedra, lo que constituiría una terapia reparativa para la sociedad. El PP se ha retratado con este experto. La comunidad gay debería llevar a los dos, al experto y al PP, ante los tribunales internacionales. No se pueden decir tantos disparates seguidos impunemente. Incluso a los locos conviene ponerles límites químicos o físicos, de ahí la invención de la camisa de fuerza y del Trankimazín. La convivencia exige un respeto. ¿Dónde está el Fiscal General? ''