viernes, junio 10, 2005

Exámenes


Es curioso, pero ayer hice un examen y creo que batí mi propia marca. Lo hice en apenas 35 minutos y era a desarrollar, además de historia de la Antropología. Lo cierto es que respondí a todas las preguntas, igual me suspenden pero por lo menos todo lo que me pidieron me sonaba.
Esto lo digo porque yo era de los que consumía el tiempo máximo permitido para acabar un examen y además no se me ocurría en la vida, levantarme el primero para entregar, y ayer lo hice.
Quizá es porque estudio porque me apetece, porque no necesito la carrera para currar o porque ya he pasado los treinta y me lo tomo todo un poco más a risa, pero estaba muy tranquilo, diría que hasta disfrutando de la situación. Como si fuera un reto, una misión de la PS2 que tengo que pasar, no se, era como divertido y todo.
La lectura de todo esto es que deberíamos quitar presión a los chavales que ahora se arrastran por las universidades e institutos, dramatizar lo mínimo con los exámenes, intentar que lo que les enseñen sirva de algo. Estudiar simplemente para saber más, para aprender y no para ganar dinero y mantenerte. Se que es un pensamiento utópico, pero al menos es un pensamiento; y dice mucho más que lo que sueltan mis paralíticos cerebrales preferidos: los políticos.
Al fin y al cabo lo que todo el mundo desea y enarbola como causa magna y que no es otra cosa que la libertad, sólo se consigue así.
Aprender te hace más libre.